|
Invariablemente anti-imperialistas; absolultamente revolucionarias, latinoamericanistas y tercas. Defendemos lo que creemos y creemos lo que nos convence. Somos chavistas radicales. Aquí estamos, echando los cuentos... y otras veces, pensamos en voz alta...
Mostrando entradas con la etiqueta Siento.... Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Siento.... Mostrar todas las entradas
martes, 5 de junio de 2012
Sin remedio
Se me envejecieron los sueños,
Se me envejecieron los sueños,
se me envejecieron las esperanzas.
Los sueños, de tanto soñarlos sin cumplirlos.
Las esperanzas, de tanto esperar.
Abusaste; abusé...
Me cuidaste. Te cuidé.
Mi cansancio es mucho; tu agotamiento no es menos.
Se me gastaron las ganas, aun teniéndolas.
Se me gastaron queriendo seguirlas teniendo.
Y mi amor por ti, intacto.
Todavía me da vuelta el corazón cuando te pienso. Ni hablar cuando te siento.
Todavía, me falta el aire cuando no sé de ti, y también, cuando te recuerdo...
Si me quedo, ¿aceptarías que se me han vencido las ganas?
Mary González.
13/08/2008
Ironía
Tanto quise caminar siempre contigo, que hoy, que por fin he aceptado tu deseo de andar sin mi, me cuesta demasiado dejarte y complacerte.
Tanto quise caminar siempre contigo, que hoy, que por fin he aceptado tu deseo de andar sin mi, me cuesta demasiado dejarte y complacerte.
Siempre creí que mi amor por ser tan grande, alcanzaba para los dos, y hoy, me doy cuenta que el amor no puede ser uno; que el amor tiene que ser dos.
Siempre lloré tanto, como tanto te molestaba. Hoy, sigo llorando de sólo pensar que ahora pueda ser que te toque llorar a tí.
La cobardía por no tenerte es igual a la cobardía por no quererte.
Tantas veces quisiste decirme adiós, y hoy yo no sé cómo despedirme.
No se puede querer tanto sin necesitar la piel. Y sin embargo es tanto lo que nos queremos.
Tú venciste, y ahora te quiero como me quisiste, y ahora te doy lo que me diste.
No fui feliz. Tú tampoco lo fuiste.
No puede ser tanta la ironía. Tanto le temí, y me atrapó. ¿O fue a tí?; ¿o fue a los dos?
Mary González.
20/04/2008
lunes, 20 de junio de 2011
Durmiendo contigo...
Esta mañana, justo antes de despertar, soñaba con un paisaje. Un paisaje opuesto a mi momento; era un anochecer. Era un sol hermoso, de amarillos, naranjas y dorados saliendo de escena y enseguida sustituido por una luna llena muy blanca con brillo de plata que llegó acompañada con tantas estrellas de diamante, como sueños me faltan por soñar...
Mary González.
20/06/2011
Esta mañana, justo antes de despertar, soñaba con un paisaje. Un paisaje opuesto a mi momento; era un anochecer. Era un sol hermoso, de amarillos, naranjas y dorados saliendo de escena y enseguida sustituido por una luna llena muy blanca con brillo de plata que llegó acompañada con tantas estrellas de diamante, como sueños me faltan por soñar...
Mary González.
20/06/2011
lunes, 13 de junio de 2011
Lo que nunca te dije...
Nunca te dije que me hiciste mucha falta. Que me hacías falta y no importaba. Al menos eso parecía.
Nunca te dije, que cada día te extrañaba más y que mientras más te extrañaba, más lejos te ibas de mi.
Nunca te dije cuánto necesité lo que te pedía. ¿O sería que no te lo pedí?
Nunca te dije que en las noches, las horas pasaban sin que se movieran las agujas de mi reloj.
Nunca te dije tampoco, que mis horas en la noche parecían interminables, y que las madrugadas eran el mismo infinito.
Nunca te dije, ni cuando te lo decía siquiera, que mi amor no era mucho y por eso no alcanzó para los dos.
Nunca te dije que no podía quererte tanto; no tanto como para que me quisieras tú a mi.
Nunca te dije que no supe quererte y que era mi culpa tu desamor por mi.
Nunca te dije que no merecí tu amor y por eso me voy. Y que me voy sin que me debas nada, más que un buen olvido.
Nunca te dije, que para volver hace falta amor, y de eso, no queda ya nada.
Nunca te dije, que mi amor era en colores y mi olvido en grises mate.
Nunca te dije que se me hizo tarde contigo para comenzar otra vez y que de tanto sentirme culpable no quise quererte más...
Nunca te dije que mi amor se acabaría, como tampoco te dije que ya no importaría...
Nunca te dije, que llegaría un día, en el que ya yo no te querría o que te querría como tú me quisiste a mi. De la misma manera.
Nunca te dije, que ahora sé, que sólo me diste lo que tenías para mi. No menos; no más...
Nunca te dije que me despediría, ese día que no te lo esperabas... O tal vez si....
Mary González.
16/08/2010
lunes, 30 de mayo de 2011
Viéndome
Una vez, casi al final de un día, yo miré por la ventana de mi vida, y había mucho qué ver.
Una vez, casi al final de un día, yo miré por la ventana de mi vida, y había mucho qué ver.
Afuera, estaba el mundo que yo había abandonado. Del que había huido.
Estaban todos mis conocidos; la mayoría desconocidos.
Yo, desde mi propio exilio, reconocí a todos.
El exilio, es buena distancia para aprender a valorar en su justo valor.
Desde aquí, desde mi exilio, es más fácil echar al olvido lo que no quiero recordar.
Es más fácil simplificar.
Se simplifica todo. Es como hacer equipaje. Se escoge qué se lleva y qué se deja.
Crecí mucho desde este lado. Más de lo que nunca antes crecí.
Aprendí a despedirme. Antes no hubiera podido. No desde allá.
Es tan fácil decir adiós, que casi no necesito saludar.
Me despido de muchos. Cada vez de más... Y no me importa...
Encontré mis trastos viejos y mis recuerdos. Todos, allí, en mi. Apurruñaditos dentro de mi alma.
En mi alma que es cuadrada, y la tengo encajonadita dentro del pecho.
Nunca he entendido porqué la sitúan en la cabeza y se la atribuyen a Dios.
La mía es mía y es cuadrada. Y en sus rincones, se quedaron cosas que no puedo mover.
Es linda el alma; al menos la mía, porque está llena de cositas que quise guardar.
Hoy, meto la mano y encuentro recuerdos. Encuentro besos de mi abuela por todas partes, sus manos y la sonrisa de ella para mi.
Encuentro un paseo con mi papá, mis hermanos y mis tres mamás. Los veo a todos hablando 'in mutis' y mi abuela otra vez allí, con la misma mirada y sus manos juntas, con los dedos entrelazados haciendo círculos con los pulgares de ambas manos.
Encuentro mis amores eternos; todos consanguíneos, empezando por mi papá... Si, mi papá...
También amigos; esos que todavía siento.
No están los desamores. Esos se fueron con sus dueños.
Están mis querencias. De esas soy responsable yo.
Me encuentro a mi; una niña nacida tres veces en el mismo momento. Complicado y afortunado, haber nacido en tres mujeres. De tres embarazos con sus tres partos. Con la suerte y el karma de haber crecido bajo el amor y el miedo de tres madres. Todo, demasiado.
Miro allí, por todas partes dentro mi cajita, mi propia maternidad. Dentro de ella, siempre estoy embarazada o recién parida.
Miro el bosquejo de mis nietos, en brazos de mis nenés enormes y seguros de si mismos, y también de mi... Todo está lleno de ellos.
Encontré también un espacio libre, reservado para mi libertad. Al menos, sé que seré libre en la dimensión conocida que necesito y quiero.
Junto a mi libertad, mi felicidad.
Una gran sorpresa, encontré intactos mis sueños. Son los mismos. Supersticiosamente no los enumero, para que no se vayan nunca y para parecer más normal; no lo soy tanto. Son los mismos sueños. Unos los lloré. Otros los sobreviví, y ahora veo muchos de ellos, realizados.
Increíble la cantidad de canciones regadas por todas partes, y cada canción con cada recuerdo. Algunas, son sólo canciones. Sin recuerdos ni sueños.
No puedo creer, ¡encontré mi voz! Es la misma de siempre, y dice lo mismo. También veo pensamientos. Muchos míos, otros aprendidos y cuántos heredados.
Encontré mis derechos. Casi todos oxidados por el desuso...
Encontré los olores de mi vida; el de la brisa, el del salitre. El del frío que me encanta y el del calor que me mata. El de las machacadas lágrimas diarias.
Encontré muchos sonidos, sobre todo los del del mar y los del insomnio.
En los rincones de mi cajita, están a oscuras pero existentes, enterrados en vida y en muerte, los muertos de mi infelicidad.
Ellos allí, inmóviles, pero desvanecidos, aunque siempre duelan. Son los únicos que no se atreven a verme a los ojos.
Veo mis silencios. Retumban con su bulla.
Veo mi mirada. La que casi nadie ha podido ver.
Veo mi conformidad; es igualita a la resignación. Es horrenda.
La que ocupa más espacio, es mi inconformidad y mi rebeldía. Tan inerte. Latente. Siempre oliendo a azufre.
Allí, en mi cajita, siempre escondida estuvo mi identidad. Ya no. Ahora soy yo, libre de mi y de todos. Y eso, no cambió nada. Sólo me complementó y me pagó mis más grandes deudas. Me pagué y casi estoy al día.
Ahora soy yo, conmigo. Completa e incompleta. Pero yo. La auténtica yo...
No encuentro mucha justicia. Voy a buscarla para almacenarla aquí.
Antes de cerrar mi cajita, logro ver pedazos de paciencia. Pedazos grandes de paciencia. Y veo horas y tiempos.
Tiempos sin tiempo. Tiempos vencidos y otros por vencerse. También veo otros tiempos con otras oportunidades. Son los tiempos de mi espera. Son los tiempos por los que ha valido todo la pena.
Cierro. Cierro mi cajita y sigo, hasta que vuelva a revisar el contenido después de encontrar justicia, porque todavía tengo tiempo...
Una vez cerrada mi cajita, me veo a mi, una mujer viviendo por fin en su propio tiempo. Encontrando lo que le fue negado. Llena de lo que me pertenece y vacía de lo que no me hace falta ya.
Mary González.
26/05/2011.-
miércoles, 19 de enero de 2011
Claridad...
No sé si es martes, o domingo. Me pregunto qué hora es.
Parece muy temprano, o muy tarde tal vez.
Podría hacer cualquier cosa, o dejar de hacerlo todo.
Podría no querer nada, o podría atreverme a escoger lo que quiero.
Sólo sé que estoy muy mal, pues me sobran las opciones...
Mary González
19/01/2011 Hora: 18.00
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Andando...
Seguir andando para no ir a ningún lado.
Mis pies están cansados, mis ganas ya no se oyen.
Mis manos siguen llenas de nada.
No me importa lo que pasó,
no me importa lo que pasará.
Y creo, que por fin encontré la esencia y la fórmula.
Ando. Me concentro en este momento, que ni idea tengo de cómo vivirlo.
Soy yo ahora. Soy yo, conmigo. Y con quien me respete.
El pasado es muy pesado, y el futuro angustia.
Ando. Sigo andando, y a medida que ando, dejo atrás lo pesado y le voy quitando angustia al camino.
Ando, ando y sigo andando. No me detengo.
Ando sin ver, pues no se secan mis ojos todavía.
Todavía no tengo ganas, pero sigo andando para estar preparada.
Estaré preparada, para cuando las ganas regresen.
Mientras tanto, me pongo la sonrisa prestada... hasta que pueda usar la mía.
Estoy, sólo estoy. Andando estoy.
Mary González.
10/11/2010
Liberados
No te la cobro, ni podrías pagármela.
¿En qué parte del camino me perdiste?
¿En qué parte de tu vida me olvidaste?
Me faltó valor cuando me buscaste; por eso me negué.
Te pensé, te imaginé, te soñé.. No encontraba nada. No encontraba a nadie.
Luchaste tanto para no pensarme, y ¿qué conseguiste?...
Yo, sólo quise hacer creer que no te necesitaba, y la verdad te necesité sin tener necesidad.
Ahora, al final de tu camino te busqué y te paraste frente a mi.
Te paraste frente a mi, ese día que todo era raro y todo era por fin mi realidad. Mi verdad.
Ese dia, te toqué y supe quién soy y quién no era.
No puedo sostener en mi mente el recuerdo de aquel momento,
el momento en el que me vi en la mirada de los ojos que son míos también.
Esa mirada que es mía y que pertenece a quien podrá dormir más tranquilo
por haberse podido ver en mis ojos, que son los suyos. Ese día que se tocaron las dos puntas de mi vida.
Ese día, que el sentido de pertenencia me liberó de la nada del todo...
Mary González.
Mary González.
10/11/2010
miércoles, 27 de octubre de 2010
Donde no estabas...
Soñé con ser feliz. Soñé que quería serlo. Siempre en mis sueños perseguía la felicidad. Siempre en mis sueños la buscaba y no la encontraba... Intenté de mil formas; creía que la tenía por el simple hecho de soñarla.
Tanto he soñado con ser feliz, que por fin me desperté... para poder encontrar la felicidad.
Mary González.-
23/10/2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
Simplemente...
Espera de mi, lo que yo te doy... No lo que quieres recibir.
Lo que te quiero dar, es a mi misma.
No me inventes, no me imagines, no me cambies. Ven a mi y encuéntrame.
No me compares, pues soy sólo igual a mi.
No me sueñes como tu sueño; sueña conmigo..Búscame aquí, aquí donde estoy. Busca mi voz, háblale a mis oídos.
Imagíname contigo. Eso sí, siempre contigo.
Sigue amándome así. Así como el primer día, por los mismos motivos, para yo poder seguirte amando, por lo mismo...
Mary González.
06/10/2010
martes, 21 de septiembre de 2010
Consecuencia.
Tanto quisiste irte.Tanto como no te dejaba ir.
Me duelen los brazos, las manos, los dedos.
Me duelen tanto, de tanto sujetarte para retenerte.
¿Sabes acaso por qué me venciste?
No sé si sería de tanto secarme lágrimas.
O sería de tanto temer tu abandono.
¿O será que me acostumbré a no tenerte,
que preferí que no me tuvieras?
Tengo miedo de tener la culpa, de la culpa que no tengo.
Y sin embargo, me atrevo.
Mary González.
21/09/2010
Un modo de vida...
Quiero hacer de mi vida una rueda que gire sin parar.
Quiero hacer de mi vida una rueda que gire sin parar.
Un sin fin de momentos que recordar.
Y sin que algún alma dañe con mi obrar,
hacer de mi trayecto un viaje a nunca jamás.
Que mi juventud no se desvanezca al avanzar,
que quienes mi historia cuenten, anécdotas tengan demás.
Así, cuando el final de mis días vea llegar,
sea la vida quien me pida otra oportunidad
para ponerse al día con las aventuras que le di a probar.
Mariauxi
21/09/10
martes, 7 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Lo que tengo...
Mary González
05/09/2010
viernes, 27 de agosto de 2010
Ella y yo...
Que deliciosa es la soledad cuando sólo me regocijo en mi inevitable tristeza.
Y mi tristeza, no entorpece mi felicidad, que es mucha y con sobrados motivos.
La tristeza nació conmigo.
Por más que a veces corro, la tristeza me alcanza. La ignoro, no la escucho, no le hablo.. y de pronto, se me para de frente y me recuerda que no vale de nada lo tanto que la abandono o la evito. Ella siempre anda conmigo, aunque muchas veces, no la percibo.
Tengo suerte. Mucha, y lo sé, pero nada puedo hacer con cosas que no pude elegir ni decidir... De haberlas podido elegir o decidir, no hubiera visto tantas veces el amanecer...
Mary González
29/08/2010.-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)