martes, 5 de junio de 2012

Sin remedio


Se me envejecieron los sueños,

se me envejecieron las esperanzas.
Los sueños, de tanto soñarlos sin cumplirlos.
Las esperanzas, de tanto esperar.
Abusaste; abusé...
Me cuidaste. Te cuidé.
Mi cansancio es mucho; tu agotamiento no es menos.


Se me gastaron las ganas, aun teniéndolas.
Se me gastaron queriendo seguirlas teniendo.
Y mi amor por ti, intacto.
Todavía me da vuelta el corazón cuando te pienso. Ni hablar cuando te siento.
Todavía, me falta el aire cuando no sé de ti, y también, cuando te recuerdo...

Si me quedo,  ¿aceptarías que se me han vencido las ganas?

Mary González.
13/08/2008

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.