Se me envejecieron los sueños,
se me envejecieron las esperanzas.
Los sueños, de tanto soñarlos sin cumplirlos.
Las esperanzas, de tanto esperar.
Abusaste; abusé...
Me cuidaste. Te cuidé.
Mi cansancio es mucho; tu agotamiento no es menos.
Se me gastaron las ganas, aun teniéndolas.
Se me gastaron queriendo seguirlas teniendo.
Y mi amor por ti, intacto.
Todavía me da vuelta el corazón cuando te pienso. Ni hablar cuando te siento.
Todavía, me falta el aire cuando no sé de ti, y también, cuando te recuerdo...
Si me quedo, ¿aceptarías que se me han vencido las ganas?
Mary González.
13/08/2008
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.